28/5/11

"Se me refaló"

La fuerte discusión los llevó al balcón. Los insultos iban y venían, el alcohol hacía de las suyas. De pronto un par de trompadas y ella cayó al piso. El se retiró unos instantes obnubilado y furioso con el corazón latiendo desorbitadamente. A los pocos minutos volvió, pareciendo estar un poco, solo un poco, más controlado. Levantó el cuerpo insconsciente tomándolo del cuello  y la estranguló como si fuera una gallina. Luego la arrojó por el balcón. Al cabo de unos minutos, luego de comprobar la ausencia de miradas,  se tiró sobre el cuerpo de ella en forma deliberada. Ahí comenzaron sus pedidos de auxilio. Siempre tuvo la certeza, de hecho así sucedió, de que la mayoría de la gente iba a creer su versión. Después de todo era un ídolo y le había dado tanto a la gente que ahora todos deberían mirar para otro lado. Sin embargo alguien se ocupó de seccionar un músculo del cuello del cadáver. Por las dudas un poco de dinero no estaría mal para comprar algunas voluntades.- Nadie me vio- le repetía a su abogado. -Esta cagada te va a costar pero quedate tranquilo, sos el campeón- le respondían.
Cuando el experto forense hizo la segunda autopsia comprobó la disección perfecta de un músculo del cuello hecha seguramente por otro profesional . Sin él la prueba del estrangulamiento se volvía imposible. Así presentó su informe. Algo más faltaba para cerrar la causa y por eso el mismo forense habló con un aparente testigo de los hechos que desde las sombras parecía recordar claramente lo sucedido.  Un cartonero que vivía recorriendo la basura en busca de cosas para vender. Ese testigo tenía un hijo preso y negoció con el fiscal su libertad a cambio del testimonio. También hubo otro testigo compañero de basurales del anterior que a cambio pidió que le archiven un asesinato. No hacía falta.
"Se me refaló" dijo el imputado en su testimonio. Luego vino la declaración del  cartonero:"La fuerte discusión los llevó al balcón. Los insultos iban y venían, el alcohol hacía de las suyas. De pronto un par de trompadas y ella cayó al piso. El se retiró unos instantes obnubilado y furioso con el corazón latiendo desorbitadamente. A los pocos minutos volvió, pareciendo estar un poco, solo un poco, más controlado. Levantó el cuerpo insconsciente tomándolo del cuello y la estranguló como si fuera una gallina. Luego la arrojó por el balcón. Al cabo de unos minutos, luego de comprobar la ausencia de miradas, se tiró sobre el cuerpo de ella en forma deliberada. Ahí comenzaron sus pedidos de auxilio."
La condena a semejante violencia finalmente llegó. Parte de la sociedad también se vio condenada. Parece que a los ídolos se le pueden perdonar cosas que a los comunes, no. Aún luego de varios años algunos titulares de diarios repiten en cada aniversario del hecho: "ella cayó de un balcón..."


*Ficción sobre hechos de público conocimiento.

22/5/11

Mesa de entradas

Administrativo Categoría 7. Ese es el puesto que tiene en el Ministerio. Para hacerlo más sencillo, es la persona que está en la Mesa de Entradas. Por ahí, por ese lugar donde hace 20 años Ernesto ocupa su silla comienzan los desvelos de todo aquel que inicia un expediente. Sin el sello de Ernesto no hay expediente, solo la nada. Claro que una vez que coloca ese sello comienza otro calvario, pero ese es tema para otro momento. Gris, estricto, puntilloso y obsesivo, jamás entrega su sello en vano. Es necesario cumplir con todos y cada uno de los requisitos y sabemos que no son pocos. En realidad son desalentadores. Por esa razón Ernesto se tenía que tragar todos los insultos, todos los gritos y hasta alguna que otra violencia física de los ciudadanos indignados por la carencia del bendito sello.
Ernesto evita a sus compañeros porque es realmente un ermitaño y tiene poco que decir.  Hasta hace poco su día era llegar puntual, no dejar pasar ningún trámite de inicio de expediente, bajar la mirada ante los insultos y retirarse puntualmente. Pero en las últimas semanas se produjeron algunos cambios. Había logrado reducir su horario a seis horas y trabajar sólo de lunes a jueves. Pero lo más importante era que cada vez que era insultado Ernesto ya no bajaba la cabeza sino que miraba desafiante al que tuviera enfrente con una especie de sonrisa entre sarcástica y vengativa. Todos rumoreaban pero nadie sabía a ciencia cierta qué era lo que había sucedido. ¡¡¡ Hijo de mil putas, fracasado de mierda, decime ahora qué carajo me falta!!!!- bramaba un hombre impecablemente trajeado en la Mesa de Entradas. El grito fue tan fuerte que atrajo toda la atención de la oficina. El ambiente estaba tenso y se descompuso aún más cuando Ernesto levantó la mirada con esa cara de suficiencia y placer respondiendo: -Te falta la fotocopia de la concha de tu madre, gil. Al tipo del traje lo tuvieron que sacar echando espuma por la boca entre cuatro, mientras el resto de los empleados dudaban entre aplaudir o volver a sus escritorios para no quedar expuestos. Ernesto guardó el sello, cerró con llaves su cajonera  y a la hora exacta  de salida de ese jueves, se retiró.
-Decime Ernesto, con toda la guita que tenés, ¿es necesario que sigas laburando? -dijo la escultural morocha  de unas décadas menos que se hallaba junto a él en el auto importado de última gama. -¿No te alcanza lo que ganaste en la lotería para no ir más al Ministerio?-continuó preguntando. Ernesto le dedicó la misma mirada sarcástica y vengativa y dijo -Cosas mías, nena, cosas mías. Y comenzó a desabotonarle la blusa.

17/5/11

Refrito: Los hijos del sodero.

Tomás recordaba con impaciencia que en muchas oportunidades si los hijos no se parecían en nada a los padres la broma de ocasión era: "Debe ser hijo del sodero"*. Esta broma que festejaban todos, menos el padre, claro, tenía su apogeo si el chico tenía los ojos rasgados. El cambio de "el sodero" por "el tintorero" era de perogrullo. -¿Tomás? ¿Tomás ?  La voz de su amigo Ricardo, un eminente genetista, lo volvió a la realidad. -El  análisis de ADN lo comprueba, Tomasito es hijo tuyo. Su mente se negaba a aceptar, incluso,esta confirmación favorable. Que le expliquen entonces por qué, siendo Marta y él pelirrojos de ojos verdes, de pura cepa irlandesa, Tomasito tenía rasgos indígenas. No era desconfianza hacia su mujer, era la impotencia de lo inexplicable. Las cargadas para siempre. El estigma. En ese mismo instante pero en un lugar muy alejado una pareja de japoneses miraba incrédula a su bebé. Un niño con rasgos afroamericanos. Otro bebé  rubio de ojos verdes lloraba en una aldea de Mozambique ante la presencia del brujo de la tribu.
Este tipo de noticias se comprobó que ocurrieron en casi todo el mundo al mismo tiempo. Parejas europeas rechazaban que sus hijos tuvieran rasgos orientales y a la vez mulatos del Brasil no podían creer que sus hijos fueran de una extremada piel blanca. Estas casualidades cesaron de repente y no volvieron a presentarse pero estas parejas vieron cómo sus hijos adquirían costumbres que no tenían nada que ver con las de sus padres. Asi una pareja judía de Brooklyn se suicidó al ver que su hijo se recluía en una mezquita a leer El Corán  o aquellos padres esquimales que no pudieron impedir que su hijo se convirtiera en la garota estandarte de una scola do samba. Aunque algunos se favorecieron, como aquella pareja vietnamita que  aprovechó  los ingresos de su hijo negro triunfador en la N.B.A  o el matrimonio ruso cuyo hijo devino en un popular cantante de boleros. Nadie tuvo respuestas para estos hechos increíbles.
-Apretá Ctrl Shift Delete-dijo un ángel. -No, no hay caso se colgó-, dijo otro en el culo del cielo. -Entonces hay que reiniciar, esto ya había pasado- dijo el primero. Si, me acuerdo, fue cuando Dios se fumó aquel
porrito y anduvimos toqueteando el sistema, no? -Uhh, otra vez se va a armar bardo en la Tierra...

*Sodero: Persona que repartía a domicilio agua gasificada en sifones.

13/5/11

La reencarnación de Lucía

Lucía siempre le decía a sus amigas: -Me gustaría ser una mosquita para ver que hace mi marido en la oficina-. Tremendamente celosa, su mente retorcida solo le producía angustia tras angustia. Revisaba obsesivamente todo lo que a Carlos, su marido, concernía. Bolsillos, agenda, celular, correo electrónico, papeles. Cualquier duda o sospecha la transformaba y pasaba de ser una mujer de sonrisa franca a un monstruo temible. Las escenas eran recurrentes pero Carlos siempre tenía una explicación adecuada para cada ataque paranoico de Lucía. Tanto celo la llevó a una acción más decidida. Se propuso seguirlo. Una día que él le envió un mensaje a su celular para avisarle que salía más tarde de la oficina ella se atrincheró en las cercanías. Cuando lo vio salir antes de horario su corazón se le aceleró y la ira nubló su mente. Tanto se nubló que un auto la atropelló en un descuido por seguirlo de cerca.
Lucía no podía dar crédito a lo que veía. Y lo que veía era mucho. En todas direcciones porque en esos momento ella era una mosquita. Su deseo se veía cumplido a pesar de su asco. Estaba sentada, es decir posada sobre un escritorio. El escritorio de Carlos. Y lo veía trabajar intensamente. Lloró, o al menos tuvo esa emoción. Tan injustamente lo había tratado siempre, con esos celos dementes. Siguió mirando en todas direcciones analizando a todos los compañeros de trabajo mientras su marido escribía en su computadora. Tenía la foto de Lucía en el portaretratos.- Cuanto lo amaba-, suspiró, si es que las moscas suspiran. No podía dar crédito a su estupidez. Años dedicados a los celos y su propia muerte como conclusión de una enfermedad que le fue carcomiendo la realidad. Siempre con esa necesidad de controlarlo  en todo momento. -Pobre Carlos, como le arruiné la vida.- pensó.  Ahora, reencarnada en mosca, lo que siempre quiso se le otorgaba. Poder ver a Carlos en la oficina y trabajando esforzadamente. Un pobre premio consuelo que le permitía algo de paz a su tortura. Vio a una mujer joven acercarse al escritorio. Su marido le dedicó una amplia sonrisa. Fue lo último que vió ya que el portatretratos la aplastó. -Mosquitas de mierda-dijo Carlos mirando a la mujer.-¿Vamos al telo hoy , linda?.

Blogger y la puta madre que te parió

9/5/11

No me dejen solo

Mario se despertó. El radio reloj no emitía la música suave programada al efecto. A cambio, un ruido grosero que apagó de inmediato. Se desesperezó a gusto en esa cama enorme delatora de su soledad. Se vistió despacio. Desayunó lentamente. Le extrañó no sentir los ruidos habituales de la ciudad que se colaban en su departamento. Es más, pudo sentir el canto vivaz de unos pájaros. Prendió el televisor. No pudo sintonizar ningún canal. Ya se quejaría luego con el operador de cable al volver de la oficina. Cuando salió a la calle se sintió extraño. Vacío y soledad. Coches abandonados en la avenida. Ningún ser humano. Apuró la marcha angustiado. Nadie por aquí, nadie por allá. Todo parecía detenido en el tiempo. Estaba solo. Nadie a quien preguntar. Hombre cumplidor y respetuoso de su trabajo caminó hacia su destino. Supo siempre que esa era una inútil aventura. Pero necesitaba entender lo inentendible. El silencio era atroz.......demoledor. Se sentó en una plaza vacía de gente, llena de palomas. -Y ahora ¿qué?- pensó. El día era soleado, la temperatura agradable pero esta inexplicable situación lo puso al borde del llanto. ¿Será un sueño?. ¿Donde fueron a parar todos? ¿Seré el único humano vivo en el planeta? ¿Por qué yo?
Un miedo fulminante se apoderó de Mario y decidió volver a su casa. Al fin y al cabo sería un refugio. Pasó por un supermercado donde compró, en realidad se apoderó, de víveres para atrincherarse un tiempo hasta decidir qué hacer. Luego corrió asustado. Así permaneció unos cuantos días casi acostumbrándose a la nueva realidad apagada por lágrimas y bastante alcohol. No intentó ningún movimiento. Se había paralizado. Por las noches los aullidos de perros hambrientos lo atormentaban. Llegado el caso debería procurarse un arma para defenderse La soledad no le era extraña de todas formas. Era casi un estigma en su vida.
Una de esas tardes mientras dormitaba,  sonó su celular. El corazón se aceleró. En la pantalla del aparato veía el nombre de su ex-mujer. Atendió: -Laura, ¡¡¡¡¿Estás viva? ¿Viste lo que está pasando?!!!!
La respuesta fue contundente: "Sí,  imbécil, para tu desgracia estoy viva.  A ver qué excusa tenés este mes para no depositar la cuota alimentaria. ¿eh?                               

4/5/11

Pensamiento masculino II ( en el chat )

Puta madre no se conectó. ¿Que hago?.....¿Espero un poco?. ¿Charlo con alguna otra?
Jejejjejee ahi entróooooo. Me hago el boludo. Un poco. No me voy a tirar como si estuviera desesperado.
Ehhhh bueno......¿que te pasa?, hablameeeee.....hablameeeeee que sino me voy. !Y no vuelvo, eh!
¿Estará hablando con otro? Uhhh.  No, mejor yo voy al frente porque si no capaz que la pierdo.
No....no hace falta ya picó. Esta muerta y se hizo un poco la boluda pero no aguantó.
Hace 15 dias que charlamos. Mandame una foto, nena. Dale mandame una foto. Unaaaaa.
No me manda. Seguro que es Moby Dick, la puta madre. Si estuviera buena ya me habria enterado.
Es un pescado seguro o está en una silla de ruedas. Que suerte la mía. Siempre igual.
No saco ni un cuatro de copas. Años hablando con feas. Junto mas bichos que un radiador.
Eppppaaaaa  viene la fotoooooo. Uy Dios......que momento.....ya viene.....uhhhh a verrrrrrr.
Nooooo, que hija de puta. ¿Como me mandás una foto así? ¿Donde estás con tanta ropa
y anteojos negros .....en la Antártidaaaaaaa? Parece un gendarmeeeeeee.....¡ni tetas se ven!
Habrá alguna curva debajo de tanta tela......no se nota nada y para mi que la foto es vieja.
¿No tenés una foto de playa? daleeee pelá una foto...al menos vemos curvas, carne...........
Ahi vieneeeeee. Seguro que tiene una en donde  está mejor.......vamos carajo.......foto de playaaaaaaaa.
Nooooooooo .......todo el cuerpo en el agua..........no se ve nada .....a ver la cara
ampliándola.........que se yo.......no se ve bien.........parece masomenos.........uuuuhhhhh me
pide una mia.......¿cual le mando?..........maaaaa si le mando la de Tito, todas se enganchan con la de Tito......Una foto mía con esta panza y casi sin pelo.....no mando más. Menos mal que los dientes son míos porque sino estaría al horno. Pero esta verruga del orto que tengo en la cara me la tengo que sacar.

1/5/11

Seminario en gris. Vida en rojo

Ricardo estaba dispuesto a tener la mayor capacitación posible para afrontar la vida. Por esa razón era devoto de cuanto seminario se organizara en la ciudad. Afrontaba los costos haciendo horas extras en la oficina. Este martes iba a concurrir a uno que prometía. "El neuromarketing nos ayudará a entender las necesidades del consumidor de modo que se podrán diseñar mensajes más relevantes" se podía leer en la publicidad. El temario incluía tópicos importantes como "las nuevas herramientas de branding" y  "cómo será la próxima generación de product placement y sponsorship". La semana anterior había asistido a una conferencia sobre "Captology". Llevaba gastado este mes un tercio de su sueldo pero eso no lo agobiaba porque desde que comenzó a asistir a estos seminarios tuvo el apoyo de sus jefes. Le habían prometido un ascenso al cargo de sub-jefe comercial regional con un aumento de 15%  para sus bolsillos. El ascenso se demoraba pero Ricardo era optimista. Y todo gracias a su capacitación. Eso si, ya no se lo veía en la platea de Independiente, otra de sus pasiones. 
Se vistió con su único y viejo traje y se tomó el colectivo desde Villa Adelina a Chacarita y luego el subte hasta el centro. Luego caminó hasta el Hilton. Era un día gris y lloviznaba pero él estaba excitado. Su fundamentalismo impedía que ningún contratiempo lo apartara de su objetivo. Esperaba aprender. Su cabeza era una biblioteca de frases hechas escuchadas a lo largo de estos últimos años. Fumó, impaciente, un cigarrillo afuera y luego entró como quien va al paraíso.
Cientos de trajes grises o negros decoraban el amplio y lujoso salón donde se daría la conferencia. Había algunas mujeres. Estaban  uniformadas en pantalones o polleras negras, por eso cuando la morocha con el vestido rojo se sentó a su lado se sintió incómodo. Incomodidad que desapareció cuando el disertante probó el micrófono y dio comienzo a su exposición.
A los pocos minutos comenzó a sentir el perfume de la mujer que había hecho un movimiento para sacarse el saco entallado que llevaba. Dos volcanes emergieron a su vista. Hacía esfuerzos por retener las obvias ventajas del neuromarketing pero fue imposible. Se estaba deshaciendo de deseo y respondiendo a ese estímulo se acercó y puso su mano sobre la pierna de la mujer. Para su sorpresa, ella no mostró perturbación alguna sino que lo ayudó a deslizarla hacia arriba. Todo fue un torbellino de ahí en más. Tanto que el coffee-break los encontró cogiendo en un baño con pasión y algún que otro grito.
Ricardo no volvió a ver nunca más a esa mujer. Tampoco asistió a ningún otro seminario. De cualquier forma su idea fue siempre la de poner un pelotero* en sociedad con su hermano.  El neuromarketing no haría mucha falta para desarrollarse, pensó mientras sacaba las entradas para el clásico con Racing.


*Pelotero: Local donde se realizan fiestas infantiles con diversos juegos y atracciones. Entre ellas, un espacio lleno de pelotas de plástico donde los niños se sumergen en aparente éxtasis. Los hay para mayores pero no probé.