Como la canción, la vida de Gabriela y Sebastián tenía sabor a nada. Se casaron jóvenes y llenos de ilusiones. Veinte años después no eran los mismos. O sí. La rutina era omnipresente en su matrimonio. Veamos un poco. Ambos trabajaban. Sebastián era un tipo planificador. Todo lo armaba hasta el mínimo detalle. Gabriela lo dejaba hacer, más por comodidad propia que otra cosa. Ella los lunes al supermercado para la compra semanal, él volviendo tarde a casa por un curso de Inglés. Los martes a ella le tocaba pilates en el gimnasio de la vuelta y él veía a su madre. Y así puntillosamente organizadas sus vidas. Antes de acostarse miraban una tira diaria en la tv. Solos, sin hijos porque Sebastián siempre los planificó para más adelante y Gabriela ya con cuarenta primaveras nunca se animó a contradecirlo. Los fines de semana se repartían en reuniones familiares, cumpleaños, fiestas de quince, bautismos y casamientos. Nunca disfrutaban en ninguna de estas celebraciones pero jamás faltaban. En su casa no sonaba música y las risas se habían ido hace rato. Las pocas ocasiones en las que salían a cenar afuera solos, comían sin hablar mirando la nada. Situación penosa si las hay. No hace falta que les cuente que en esa casa coger no era un pecado, era un milagro.
Esa noche mientras Gabriela pelaba papas y ponía un pollo en el horno con actitud de autómata mientras pensaba en que debía teñirse el pelo, Sebastián que hacía horas estaba frente a la computadora haciendo cuentas, revisando gastos, supervisando sus propios presupuestos, estalló.
-Gabriela, esto así no va más. ¡¡¡Estoy recontrapodrido!!!. Estoy harto, ¿me entendés? El volumen de su voz iba en aumento. Lejos de inquietarse, Gabriela se emocionó. Soltó el pelapapas para prestarle toda la atención a su marido. Esa exaltación sin duda traería algo bueno.
-Gabriela hay que jugarse. No podemos seguir así arrinconados. ¡¡¡No tengamos miedo!!!. Si nos ponemos las pilas podemos comprar un LCD de 42".-
Hace unos años cayó la pared. Y ahí, desnudo me vi de pronto. Y tuve que volver a empezar. Y aquí estoy...
30/6/11
27/6/11
¿Cuál es su gracia ?
Carlitos trabaja en la recepción de un importante laboratorio de análisis clínicos mientras estudia medicina en la Universidad. Es un chico eficiente y dedicado pero ese viernes estaba angustiado. Su novia lo había dejado, su primer quiebre amoroso fuerte. Apenas podía contener el llanto y la opresión en el pecho no cejaba. -Tonelli, Marta- acá tiene. Ponce, Hugo, sus análisis. López Héctor, sirvase. Dejó un minuto el lugar aprovechando que no había nadie y lagrimeó un poco en el baño. Tomó un café y siguió. -Miranda, Mariela, sus exámenes. López, Héctor. Se detuvo. Le pareció haberlos entregado antes. Miró el papel y cotejó para estar seguro. López, Héctor O. Sí, coincidía.
Cuando Héctor salió del médico estaba eufórico. Todos esos dolores que sentía eran pura cuestión de la cabeza al decir del profesional. Gases, podrían ser. Sus análisis estaban perfectos. Por lo que decidió que esa misma noche haría una de sus típicas fiestas de las que todo el mundo hablaba. Por lo divertidas y por los excesos. Toda su vida era un exceso pero ahora tenía la certeza que su salud no le pasaría, de momento, ninguna factura. -Los que se cuidan son giles amargados que no saben lo que es vivir-pensó.
Cuando Héctor salió del médico estaba deprimido. En su chequeo anual las cosas no podían haber andado peor. Su médico le recomendó exhaustivos cuidados justo a él que era vegetariano, abstemio y corredor de maratones.- ¿Qué más puedo hacer para cuidarme? se preguntó. Seguro que tengo algo terminal y el médico no me lo quiso decir. Su cabeza lo iba torturando como saben hacer las cabezas cuando las preocupaciones nos invaden. Había vivido con exagerado cuidado y se había negado sistemáticamente a todo tipo de placer.
Hubo dos entierros al día siguiente, uno de un tipo que murió en coma alcohólico en medio de una fiesta y otro cuya muerte no fue tan clara, como si hubiera sido de tristeza. El empleado del cementerio no iba a olvidar ese día. Mirando las partidas de defunción la casualidad era increíble. Héctor Osvaldo López y Héctor Oscar López serían puestos en nichos contiguos.
Cuando Héctor salió del médico estaba eufórico. Todos esos dolores que sentía eran pura cuestión de la cabeza al decir del profesional. Gases, podrían ser. Sus análisis estaban perfectos. Por lo que decidió que esa misma noche haría una de sus típicas fiestas de las que todo el mundo hablaba. Por lo divertidas y por los excesos. Toda su vida era un exceso pero ahora tenía la certeza que su salud no le pasaría, de momento, ninguna factura. -Los que se cuidan son giles amargados que no saben lo que es vivir-pensó.
Cuando Héctor salió del médico estaba deprimido. En su chequeo anual las cosas no podían haber andado peor. Su médico le recomendó exhaustivos cuidados justo a él que era vegetariano, abstemio y corredor de maratones.- ¿Qué más puedo hacer para cuidarme? se preguntó. Seguro que tengo algo terminal y el médico no me lo quiso decir. Su cabeza lo iba torturando como saben hacer las cabezas cuando las preocupaciones nos invaden. Había vivido con exagerado cuidado y se había negado sistemáticamente a todo tipo de placer.
Hubo dos entierros al día siguiente, uno de un tipo que murió en coma alcohólico en medio de una fiesta y otro cuya muerte no fue tan clara, como si hubiera sido de tristeza. El empleado del cementerio no iba a olvidar ese día. Mirando las partidas de defunción la casualidad era increíble. Héctor Osvaldo López y Héctor Oscar López serían puestos en nichos contiguos.
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Escritos
22/6/11
Los gemelos Gutierrez
Jose María y Luis María Gutierrez no respondieron nunca a las expectativas que se tienen con los hermanos gemelos. Se odiaban desde chicos y sus vidas fueron desperdiciadas en diferenciarse. Sus padres desde temprano asumieron la frustración. Jamás pudieron vestirlos iguales como marca la regla. Si uno se prendía a la teta, el otro solo se conformaba con mamadera. El dinero gastado en psicólogos de poco sirvió ya que lejos de mejorar ambos gemelos solo concebían su carácter de únicos. El otro, para cada uno de ellos, era alguien a ignorar. Las diferencias fueron agrandándose con el tiempo y sus energías puestas en el odio los llevaron a tomar decisiones desafortunadas. José María se hizo hincha fanático de Talleres de Córdoba y Luis María, a quien no le gustaba el fútbol, iba todos los domingos a ver a Belgrano solo para molestar a su hermano.
Luis era militante de izquierda y comprometido con todas las causas habidas y por haber, lo que motivó que José se conviertiera en un facho reaccionario sin entender nada de política. Uno estudió esforzadamente y se recibió de médico, dedicándose al deporte y a la vida sana. El otro bebía como una esponja. fumaba y jamás agarró un libro y por supuesto tenía menos flexibilidad que un poste de luz. Sus padres que como mencioné habían asumido desde temprano esta increíble situación ya no hicieron más intentos para unirlos. Era común en la casa escuchar los sábados a todo volumen los boleros de Luis Miguel en una habitación mientras desde la otra atronaban los temas de Metallica. Los almuerzos familiares eran tormentosos y las discusiones comenzaban por cualquier tema. La madre, resignada, preparaba dos comidas mientras que el padre abría un Malbec y un Cabernet, por las dudas.
Esta vida llena de odio tuvo un vuelco, suave al principio y más fuerte después. Al parecer ambos se habían puesto de novios y sus energías, al fin, tuvieron otro destino. Los padres comenzaron a respirar aliviados porque la paz parecía ir ganando terreno en esa casa y no se preocuparon cuando ambos se negaron a compartir un encuentro familiar con sus parejas.
Cristina empezó a salir con José María a quien conoció en la cancha. Y también con Luis María desde que lo vio en una manifestación por los derechos de las aves migratorias. A decir de ella ambos eran excelentes en la cama y no podría elegir a uno, por lo que su vida se había convertido en una aventura llena de matices encontrados y en un orgasmo permanente, cuestión que era en definitiva, lo que más le atraía. Los gemelos sabían. Prefirieron compartirla en la idea de que era mejor eso, que dejársela al otro.
Luis era militante de izquierda y comprometido con todas las causas habidas y por haber, lo que motivó que José se conviertiera en un facho reaccionario sin entender nada de política. Uno estudió esforzadamente y se recibió de médico, dedicándose al deporte y a la vida sana. El otro bebía como una esponja. fumaba y jamás agarró un libro y por supuesto tenía menos flexibilidad que un poste de luz. Sus padres que como mencioné habían asumido desde temprano esta increíble situación ya no hicieron más intentos para unirlos. Era común en la casa escuchar los sábados a todo volumen los boleros de Luis Miguel en una habitación mientras desde la otra atronaban los temas de Metallica. Los almuerzos familiares eran tormentosos y las discusiones comenzaban por cualquier tema. La madre, resignada, preparaba dos comidas mientras que el padre abría un Malbec y un Cabernet, por las dudas.
Esta vida llena de odio tuvo un vuelco, suave al principio y más fuerte después. Al parecer ambos se habían puesto de novios y sus energías, al fin, tuvieron otro destino. Los padres comenzaron a respirar aliviados porque la paz parecía ir ganando terreno en esa casa y no se preocuparon cuando ambos se negaron a compartir un encuentro familiar con sus parejas.
Cristina empezó a salir con José María a quien conoció en la cancha. Y también con Luis María desde que lo vio en una manifestación por los derechos de las aves migratorias. A decir de ella ambos eran excelentes en la cama y no podría elegir a uno, por lo que su vida se había convertido en una aventura llena de matices encontrados y en un orgasmo permanente, cuestión que era en definitiva, lo que más le atraía. Los gemelos sabían. Prefirieron compartirla en la idea de que era mejor eso, que dejársela al otro.
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16/6/11
Dios, por favor te lo pido.
El cielo era un infierno. Si, ya lo sé. No les cierra.* Pero efectivamente era así. La buena predisposición de Dios para atender todos los reclamos de sus criaturas hacía que todo fuera caótico. Todos los pedidos, oraciones, súplicas, tenían que ser atentidos por igual. Aunque se tratara de cuestiones irritantes del tipo "Dios, que se muera el del 5 H". Decía que era un infierno porque las demandas de intervención del Señor se multiplicaban exponencialmente. Y aunque en la Tierra, al parecer, cada uno tenía SU Dios, lo cierto es que el pobre atendía tanto a cristianos como a musulmanes, judíos, budistas o brujos africanos. Sacando a los ateos con los que obviamente tenía las comunicaciones interrumpidas, con los demás era diligencioso. Recibía la petición, la analizaba y la resolvía. Si o no. Nada de dudas. Las estadísticas estaban prohibidas en el cielo asi que nadie sabía exactamente el porcentaje de concesiones, de igual modo que ignoramos el porcentaje de inflación. Pero en el cielo también había "consultores" que hablaban de "fifty and fifty".
Lo que sí irritaba al bondadoso Señor eran las invocaciones cruzadas. Paso a explicar. Típico es el caso de una próxima batalla donde ambos bandos se encomiendan a Dios. El que queda hecho puré no renueva su fe tan fácilmente como el que sustenta que los Dioses están de su parte. ¿Me expliqué? Dios definitivamente odiaba estos casos. Muchas veces se bloqueaba y, harto, terminaba delegándolos en ángeles de su más absoluta confianza.
¿Por qué esta introducción? Por un penal. Si, por un maldito penal. Tanto el arquero como el pateador se habían persignado y encomendado su suerte al cielo. Dios recibió ambos pedidos pero no pudo resolver inmediatamente, quizá por saturación o quizá por lo que les comenté, odiaba estos casos. La cosa es que impedido de resolver, detuvo el tiempo. Todo paralizado hasta que hubiese una resolución. O era gol, o no era gol. No había término medio ni forma de satisfacer a ambos. Sí, ya sé, si el equipo que tenía el penal a favor iba ganando 5 a 0, era sencillo hasta para mí. Pero no. No les dije que ese penal era la última jugada reglamentariamente posible de un partido final donde los rivales se odiaban a muerte y el partido estaba 0 a 0. ¿Por qué creen si no que Dios tenía tantas dudas? Y para este caso a los ángeles no les tenía tanta fe. Muchos lucían debajo de sus blancos atuendos coloridas camisetas de fútbol.
Holywood haría un final donde al volver el tiempo a rodar ambos bandos festejan abrazados, pero esto no es la Paramount sino Detrás del Muro. Y Dios resolvió al fin. Fue gol y punto. Hubo pelea entre hinchadas con varios muertos y heridos. Lo que nadie se explica es cómo el arquero, que es más feo que pegarle a la madre, tiene una fila de mujeres hermosas acosándolo permanentemente desde ese día. ¿Culpa o compensación celestial?
* Algún que otro recurso choreado al Sr.Yoni Bigud.
Lo que sí irritaba al bondadoso Señor eran las invocaciones cruzadas. Paso a explicar. Típico es el caso de una próxima batalla donde ambos bandos se encomiendan a Dios. El que queda hecho puré no renueva su fe tan fácilmente como el que sustenta que los Dioses están de su parte. ¿Me expliqué? Dios definitivamente odiaba estos casos. Muchas veces se bloqueaba y, harto, terminaba delegándolos en ángeles de su más absoluta confianza.
¿Por qué esta introducción? Por un penal. Si, por un maldito penal. Tanto el arquero como el pateador se habían persignado y encomendado su suerte al cielo. Dios recibió ambos pedidos pero no pudo resolver inmediatamente, quizá por saturación o quizá por lo que les comenté, odiaba estos casos. La cosa es que impedido de resolver, detuvo el tiempo. Todo paralizado hasta que hubiese una resolución. O era gol, o no era gol. No había término medio ni forma de satisfacer a ambos. Sí, ya sé, si el equipo que tenía el penal a favor iba ganando 5 a 0, era sencillo hasta para mí. Pero no. No les dije que ese penal era la última jugada reglamentariamente posible de un partido final donde los rivales se odiaban a muerte y el partido estaba 0 a 0. ¿Por qué creen si no que Dios tenía tantas dudas? Y para este caso a los ángeles no les tenía tanta fe. Muchos lucían debajo de sus blancos atuendos coloridas camisetas de fútbol.
Holywood haría un final donde al volver el tiempo a rodar ambos bandos festejan abrazados, pero esto no es la Paramount sino Detrás del Muro. Y Dios resolvió al fin. Fue gol y punto. Hubo pelea entre hinchadas con varios muertos y heridos. Lo que nadie se explica es cómo el arquero, que es más feo que pegarle a la madre, tiene una fila de mujeres hermosas acosándolo permanentemente desde ese día. ¿Culpa o compensación celestial?
* Algún que otro recurso choreado al Sr.Yoni Bigud.
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Escritos
15/6/11
Pensamiento Masculino III ( la cita) Réplica y video de regalo.
Las mujeres responden con la versión de Malena
Al fin nos vamos a encontrar. Tantos meses sin ponerla*, era horaaaa. Menos mal que no vive en Ensenada como la última. Me gasté un tanque de nafta yendo y viniendo. Encima tenía mal aliento.
Debe ser por acá, a ver, uhh que lindo edificio. Me dijo que espere en el coche. Ahi sale y viene para acá. Que lomazooooo*......vamos carajoooooo .....Diosaaaaaa. Uhh viene a la ventanilla. Bajo el vidrio. ¿Qué dice? Uhhhhh la puta madre, no es ella, es la amiga que me dice que se está arreglando.....qué cagada......a verla por el retrovisor......mmmmmmm.....qué culo. Una lástima. A mi me toca el bicho, seguro.
Quince minutos esperando......¿qué se está haciendo? ¿Chapa y pintura? Uyyy que ganas de mear*.........uhhh, no aguanto más. Si.....es de noche, abro la puerta y meo acá de costadito con la puerta entrecerrada. Noooooooo ahí viene, me cago en la suerte. Rápido, el cierre. Está buena...no es la amiga pero zafamos. La llevo a cenar y vemos si da para más. Me meoooo.
Ahora si, después de mear es un alivio. Che, no se ve una mierda en este lugar con esta velita del orto*. No puedo ver el escote ni las piernas ni nada. Y estos platos que sirven son medio raros......ella eligió......la próxima, pizza y cerveza seguro...................
Al menos tiene buena predisposición y me escucha. Se puede charlar bien, está actualizada, mejor no hablo ni de política, ni religión, ni nada comprometido a ver si la cago. Me está gustando. ¿Dará para sexo hoy mismo? Uuhhh, qué dilema. Vamos viendo. Quizá dé para unas copas y ahí voy al frente.
Ni sé lo que estoy comiendo, la puta madre. ¿Quién la llama al celular? Uhh, se va a hablar lejos, cagamos.
Y encima justo ahora traen la cuenta. ¿ Cuántooooooo? Me rompen el culo* estos hijos de puta y enciman no gastan en luz.
Ahi viene......a ver qué onda. ¿Cómo? Se tiene que ir a una emergencia y se toma un taxi. ¿Guardia pasiva? Noooo, otra noche sin ponerla. Seguro que no le gusté y por eso tenía la idea de irse con un falso llamado que programó con la amiga. Cómo me jodió. ¿Qué habré hecho mal? Me parece que es una histérica. Que se vaya al carajo, no me aguanto estas cosas. Bueno, en realidad me la hizo bien. Cuántas veces lo hice yo. Pero me dejó caliente. Ahí viene el taxi. Otra noche perdida. ¿Qué ? ¿ Cómo? ¿Mañana en tu departamento? Bueno, no sé .... no sé si puedo......te llamo ......veo. GANAAAAAAADOOOORRRRRR !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
*ponerla : Introducirla. Referido al miembro masculino.
*lomazo: Pedazo de buena carne. Referido a la mujer: buen cuerpo.
*mear: Descargar la vejiga. Orinar.*del orto: Del culo. Inservible.
*romper el culo: cobrar de más por algo que no lo vale.
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¿Asi pensamos?
9/6/11
El sabía
Joaquín no lloró ni se angustió. No era de esa clase de hombres. Terminó prolijamente de leer el papel que tenía adelante, levantó la mirada y su mente comenzó a rebobinar su vida. Cuando tenía veinte años y consiguió aquel empleo en la construcción del edificio de departamentos de Villa Urquiza no se imaginó que ese lugar iba a ser su vida. Al terminar la obra fue contratado como encargado y ahí estaba hoy con sus sesenta y cinco años. Al principio fue un hombre feliz pero la relación con los vecinos se fue agrietando y con ello se fue agrietando su carácter y su disposición. Ahora él era el verdadero amo del edificio. Los vecinos le temían y buscaban todas las formas posibles de evitarlo. Pero Joaquín, que sabía absolutamente todo de todos, se las ingeniaba para complicarles cada día de sus vidas. El manejaba la luz, el gas, los teléfonos, el cable, el ascensor, la correspondencia, las visitas, los horarios, y obviamente las intimidades. Su puesto era el de encargado, su sensación la de amo. Tampoco le importó que su esposa le hubiera pedido el divorcio hace años. Cada vez más resentido y cada vez más peligroso hasta que se enteró (siempre se enteraba) que el nuevo administrador había propuesto enviarle el telegrama de jubilación apenas cumpliera los sesenta y cinco años. Y ese día era mañana. No iban esos hijos de puta a arrancarle su victoria. Tenía todo preparado para amargarles la vida un poco más.
Se levantó más temprano que nunca. Cierta felicidad se reflejaba en su rostro distendido. Con una frialdad profesional simuló perfectamente el accidente que lo iba a dejar muerto en el hall del edificio a la vista de todos. A medida que los vecinos iban saliendo para sus trabajos se tropezaban con la dantesca escena. Un cadáver en la entrada era todo un desafío para comenzar el día. El colmo del ridículo lo representaba el abogado del 7 B que madrugó para ir al correo a enviar el ansiado telegrama. La última y más perversa manipulación a la que los sometió Joaquín. Mejor dicho: no fue la la última . Quedaba aún el juicio por accidente que una hija instruída por él le haría al consorcio. Un agujero para quienes habían dejado de pagar los seguros para ahorrar expensas, algo que Joaquín sabía. Como sabía, por lo que había leído en aquel papel, que su vieja enfermedad no le iba a dejar muchos días más de vida.
Se levantó más temprano que nunca. Cierta felicidad se reflejaba en su rostro distendido. Con una frialdad profesional simuló perfectamente el accidente que lo iba a dejar muerto en el hall del edificio a la vista de todos. A medida que los vecinos iban saliendo para sus trabajos se tropezaban con la dantesca escena. Un cadáver en la entrada era todo un desafío para comenzar el día. El colmo del ridículo lo representaba el abogado del 7 B que madrugó para ir al correo a enviar el ansiado telegrama. La última y más perversa manipulación a la que los sometió Joaquín. Mejor dicho: no fue la la última . Quedaba aún el juicio por accidente que una hija instruída por él le haría al consorcio. Un agujero para quienes habían dejado de pagar los seguros para ahorrar expensas, algo que Joaquín sabía. Como sabía, por lo que había leído en aquel papel, que su vieja enfermedad no le iba a dejar muchos días más de vida.
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Escritos
4/6/11
Espero tus comentarios
Después de unas entradas un tanto duras voy a descansar con una descripción liviana y sin pretensiones : "Los comentaristas de blog". Necesitamos para la tarea ( pueden anotar) tres elementos: Un blog, una entrada en ese blog y finalmente los comentarios a esa entrada. Muy sencillo. Ahora con esos tres elementos haremos una clasificación no taxativa de los comentaristas tratando de copiar un poco el estilo de Sandra y sus clasificaciones de la fauna humana.
El blog: maria-soles-de-otoño.blogspot.com
La entrada: "Tibia mañana de sábanas blancas y pensamientos negros. Hoy te busco en cada vientre solitario. Amor de ibuprofeno".
1) Los comentaristas precoces: Hacen los comentarios casi antes de que se publique la entrada. La ansiedad los devora. No saben bien qué comentar pero deben ser los primeros, aún a riesgo de escribir cualquier pelotudez. Se desesperan si ningún blog publica entradas. "A mi también me pasa. Muy bueno María. Priiiiiiii....."
2) Los comentaristas compulsivos: No se fijan tanto en ser los primeros pero sí de dejar comentarios en todos los blogs. Y casi siempre comentan más de una vez. Los comentarios les brotan pese a que las entradas no inspiren ni siquiera un saludo. "María siempre es lindo leerte". Y a los diez minutos: "Me olvidé de saludarte, un beso querida amiga". Y así hasta el cansancio.....de los demás.
3) Los comentaristas elogiosos: Vaya uno a saber porqué todo lo que leen les gusta. Mucho. Ven en cada entrada una posible obra maestra. "¡¡¡¡¡Majestad de las letras!!!!!! Un canto a la vida. Me impactó muchísimo María."
4) Los comentaristas sensibles: Se emocionan con cualquier entrada. Lo que leen les traen recuerdos personales imborrables o detestables. Y lo exponen crudamente ante la vista de todos. "Gracias María. Lo que escribiste me hizo acordar a J. cuando despertábamos luego de una noche entera garchando." O si no : "Casi no te comento pero me quedé pensando en hijo el hijo de puta de M. que ojalá esté muriendo lentamente".
5) Los comentaristas exigentes y detallistas: Siempre ven algo a mejorar en cada entrada y te lo hacen saber sin filtro: "María me parece que tendrías que mejorar un poco tu estilo. Las ideas no quedan claras. Me gustó lo del Ibuprofeno. Te mando un beso".
6) Los comentaristas ingeniosos: No importa el blog o la entrada en que comenten. Sus comentatrios deben ser siempre inteligentes o cultos: "María, ya lo decía Focault: "La vieja potencia de la muerte, en la cual se simbolizaba el poder soberano, se halla ahora cuidadosamente recubierto por la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida."
7) Los comentaristas graciosos: Ellos siempre se ríen en cada entrada y le encuentran el lado humorístico a todo, aunque queden como el culo. No les importa: "María .....vientre solitario e Ibuprofeno. ¿Estás con la regla, querida?. JAJAJAJAJAJAJAJA !!!!
8) Los comentaristas fieles: Son aquellos que siguen fielmente a un blog o a varios. Y no se olvidan de comentar en cada entrada aunque estén en terapia intensiva. No dicen mucho pero están. "María te comento desde la Blackberry porque estoy en el velorio de mi tío. Te quiero, nena."
9) Los comentaristas por kilo: Estos no son en realidad comentaristas. Son repartidores de volantes sofisticados. En cualquier blog, en cualquier idioma, a cualquier hora, lo importante es sumar. " María, I como seu blog. Convido-vos a minha visita.....www.sontodosnegrosontodosputos.blogspot.com."
10) Los comentaristas largueros: No comentan mucho......pero cuando comentan,agárrense. Hacen una entrada completa en un comentario.....se van por las ramas o cuentan cómo les fue el día en la oficina. Tienen necesidad de comunicarse. "Hola Mari, pasaba por acá y me maravillé con tu entrada. Está repleta de poesía como aquella que nunca publiqué que dice : ( 14 renglones de poesía) . Por otra parte estoy un poco perdido y comento muy poco pero no quería fallarte. Hoy tuve un día hermoso en la oficina. Me festejaron el cumple con una torta que hizo la recepcionista. Casera. Y luego me regalaron una camisa que me queda chica y la tengo que cambiar. Creo que estoy comiendo demasiado. ¿Qué te puedo decir? ( 18 renglones más). Bueno te dejo porqué amaneció y tengo que volver a trabajar. Te juro que no entiendo en que se me va el tiempo."
Y si........hay más como "los comentaristas seductores" o "los comentaristas felices" pero estoy cansado y tengo que comentar en varios blogs amigos. Yo mismo soy uno o varios de los que menciono. ¿Vos te identificás con alguno?
El blog: maria-soles-de-otoño.blogspot.com
La entrada: "Tibia mañana de sábanas blancas y pensamientos negros. Hoy te busco en cada vientre solitario. Amor de ibuprofeno".
1) Los comentaristas precoces: Hacen los comentarios casi antes de que se publique la entrada. La ansiedad los devora. No saben bien qué comentar pero deben ser los primeros, aún a riesgo de escribir cualquier pelotudez. Se desesperan si ningún blog publica entradas. "A mi también me pasa. Muy bueno María. Priiiiiiii....."
2) Los comentaristas compulsivos: No se fijan tanto en ser los primeros pero sí de dejar comentarios en todos los blogs. Y casi siempre comentan más de una vez. Los comentarios les brotan pese a que las entradas no inspiren ni siquiera un saludo. "María siempre es lindo leerte". Y a los diez minutos: "Me olvidé de saludarte, un beso querida amiga". Y así hasta el cansancio.....de los demás.
3) Los comentaristas elogiosos: Vaya uno a saber porqué todo lo que leen les gusta. Mucho. Ven en cada entrada una posible obra maestra. "¡¡¡¡¡Majestad de las letras!!!!!! Un canto a la vida. Me impactó muchísimo María."
4) Los comentaristas sensibles: Se emocionan con cualquier entrada. Lo que leen les traen recuerdos personales imborrables o detestables. Y lo exponen crudamente ante la vista de todos. "Gracias María. Lo que escribiste me hizo acordar a J. cuando despertábamos luego de una noche entera garchando." O si no : "Casi no te comento pero me quedé pensando en hijo el hijo de puta de M. que ojalá esté muriendo lentamente".
5) Los comentaristas exigentes y detallistas: Siempre ven algo a mejorar en cada entrada y te lo hacen saber sin filtro: "María me parece que tendrías que mejorar un poco tu estilo. Las ideas no quedan claras. Me gustó lo del Ibuprofeno. Te mando un beso".
6) Los comentaristas ingeniosos: No importa el blog o la entrada en que comenten. Sus comentatrios deben ser siempre inteligentes o cultos: "María, ya lo decía Focault: "La vieja potencia de la muerte, en la cual se simbolizaba el poder soberano, se halla ahora cuidadosamente recubierto por la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida."
7) Los comentaristas graciosos: Ellos siempre se ríen en cada entrada y le encuentran el lado humorístico a todo, aunque queden como el culo. No les importa: "María .....vientre solitario e Ibuprofeno. ¿Estás con la regla, querida?. JAJAJAJAJAJAJAJA !!!!
8) Los comentaristas fieles: Son aquellos que siguen fielmente a un blog o a varios. Y no se olvidan de comentar en cada entrada aunque estén en terapia intensiva. No dicen mucho pero están. "María te comento desde la Blackberry porque estoy en el velorio de mi tío. Te quiero, nena."
9) Los comentaristas por kilo: Estos no son en realidad comentaristas. Son repartidores de volantes sofisticados. En cualquier blog, en cualquier idioma, a cualquier hora, lo importante es sumar. " María, I como seu blog. Convido-vos a minha visita.....www.sontodosnegrosontodosputos.blogspot.com."
10) Los comentaristas largueros: No comentan mucho......pero cuando comentan,agárrense. Hacen una entrada completa en un comentario.....se van por las ramas o cuentan cómo les fue el día en la oficina. Tienen necesidad de comunicarse. "Hola Mari, pasaba por acá y me maravillé con tu entrada. Está repleta de poesía como aquella que nunca publiqué que dice : ( 14 renglones de poesía) . Por otra parte estoy un poco perdido y comento muy poco pero no quería fallarte. Hoy tuve un día hermoso en la oficina. Me festejaron el cumple con una torta que hizo la recepcionista. Casera. Y luego me regalaron una camisa que me queda chica y la tengo que cambiar. Creo que estoy comiendo demasiado. ¿Qué te puedo decir? ( 18 renglones más). Bueno te dejo porqué amaneció y tengo que volver a trabajar. Te juro que no entiendo en que se me va el tiempo."
Y si........hay más como "los comentaristas seductores" o "los comentaristas felices" pero estoy cansado y tengo que comentar en varios blogs amigos. Yo mismo soy uno o varios de los que menciono. ¿Vos te identificás con alguno?
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Disecciones
1/6/11
Cochería Speranza
Bruno Speranza Jr. estaba viviendo los peores días de su vida. A los 40 años estaba totalmente amortizado. Sin dar batalla dejaba que la depresión conquistara cada uno de sus días. Esa mañana vio a su hijo Franco corretear con cara de felicidad entre los ataúdes de la cochería familiar. Ese fue el detonante. Las imágenes del pasado le volvieron a borbotones como latigazos. Los inicios de la Cochería Speranza de Vito Speranza e Hijos. Esos hijos eran nada menos que su padre y su tío. La infancia entre cadáveres, mortajas y el aroma hediondo de las flores. Las reuniones familiares de los domingos con anécdotas de muertos y entierros. Y cuando por fin terminó el secundario y estaba dedicido a estudiar en Bellas Artes el mandato familiar lo confinó a la empresa.
Llevaba 22 años escuchando las patéticas conversaciones entre los afligidos deudos y su padre o su tío. "Tenemos estos cajones de pino, pero para que su querida madre sea bien honrada se merece uno de roble." "¿Prefiere la salita velatoria que da al pasillo o la salita luminosa y acogedora que da al jardín?". "Las flores son bien frescas y encantadoras." "Tenemos un servicio de coches con personal prolijamente ataviado". Y sobre todo aquella que le parecia horrorosa al terminar los trámites: "Un gusto, nos estamos viendo".
Esa relación compleja con la muerte sumada a la escasez de agallas para cambiar la situación precipitaron
el desenlace. No podía dejar de ver la imagen de su hijo. La historia se repetiría, no tenía dudas. Ese sábado preparó todo calculadamente. Eligió tomar la guardia de esa noche. A la madrugada, sentado en su escritorio lleno de formularios de entierro, certificados de defunción y catálogos de flores siguió dulcemente la letra de la canción de Serú Giran que tanto había escuchado en su juventud: "Y llevas el caño a tu sien, apretando bien las muelas. Y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera. Bang, bang, bang. Hojas muertas que caen. Siempre igual, los que no pueden más se van."
Dos notas dejó Bruno. Una a su padre y su tío que decía : "Directo a cremación."
La otra a su hijo: "Franco, nunca me lo vas a perdonar pero tal vez un día me entiendas. Estoy seguro que por esto nunca más vas a entrar a este lugar de mierda. Te amo".
* Viernes 3 a.m por Serú Girán con imágenes del film El Maquinista. Una combinación muy fuerte.
Llevaba 22 años escuchando las patéticas conversaciones entre los afligidos deudos y su padre o su tío. "Tenemos estos cajones de pino, pero para que su querida madre sea bien honrada se merece uno de roble." "¿Prefiere la salita velatoria que da al pasillo o la salita luminosa y acogedora que da al jardín?". "Las flores son bien frescas y encantadoras." "Tenemos un servicio de coches con personal prolijamente ataviado". Y sobre todo aquella que le parecia horrorosa al terminar los trámites: "Un gusto, nos estamos viendo".
Esa relación compleja con la muerte sumada a la escasez de agallas para cambiar la situación precipitaron
el desenlace. No podía dejar de ver la imagen de su hijo. La historia se repetiría, no tenía dudas. Ese sábado preparó todo calculadamente. Eligió tomar la guardia de esa noche. A la madrugada, sentado en su escritorio lleno de formularios de entierro, certificados de defunción y catálogos de flores siguió dulcemente la letra de la canción de Serú Giran que tanto había escuchado en su juventud: "Y llevas el caño a tu sien, apretando bien las muelas. Y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera. Bang, bang, bang. Hojas muertas que caen. Siempre igual, los que no pueden más se van."
Dos notas dejó Bruno. Una a su padre y su tío que decía : "Directo a cremación."
La otra a su hijo: "Franco, nunca me lo vas a perdonar pero tal vez un día me entiendas. Estoy seguro que por esto nunca más vas a entrar a este lugar de mierda. Te amo".
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